Este programa se desarrolló como un espacio de aprendizaje y crecimiento, donde las personas jóvenes pudieron fortalecer sus capacidades personales, sociales y comunitarias.
A lo largo del año se realizaron diferentes encuentros, talleres y actividades participativas que permitieron a los y las jóvenes reflexionar sobre su rol en la comunidad, fortalecer valores como el trabajo en equipo, la responsabilidad social y el compromiso con el desarrollo local. Además, estos espacios fomentaron el intercambio de ideas, el diálogo y la construcción colectiva de propuestas que contribuyan al bienestar del territorio.
El programa también buscó motivar a las juventudes a involucrarse en procesos comunitarios, promoviendo su participación en iniciativas sociales, ambientales y culturales. De esta manera, la Fundación Comunitaria La Cruz continúa apostando por el fortalecimiento del liderazgo juvenil como un pilar clave para el desarrollo sostenible y el futuro de las comunidades del cantón.